Amores reñidos son los más queridos.

Amores reñidos son los más queridos.

Fue la típica relación que crees que pasará de puntillas por tu vida, pero no, te equivocas. Es la relación que marca tu vida. Ese amor tan imposible que te hace perder la cabeza. Ese tipo de amor que jamás lo esperas, lo encuentras en el momento menos indicado, cuando ni siquiera lo necesitas, pero de repente pum, dos mirada, dos sonrisas y un mismo sentimiento.

Año después de su relación, esa relación con tantas idas a ningún lugar, con muchos tropezones, muchos bajones, muchas luchas para poder quedar bien de una manera u otra. Después de un tiempo sin saber nada el uno del otro se volvieron a encontrar. Esta vez era diferente, estaban cambiados, mayores, pero no mayores de aspecto, (tampoco había pasado tanto tiempo aunque para ellos una eternidad) pero si mayores de haberse perdido cosas el uno del otro. De haber crecido más como persona y haber madurado sin el otro a su lado para verlo.

Esta vez no era como cada encuentro. Quizás fue culpa de la última conversación que fue una discusión, por culpa de una mezcla de sentimientos, de rabia, celos, desgaste, odio, pasión y amor. El dolor quedó tan dentro de ellos que cuando se vieron no sabían si mirarse, hablarse, volverse a besar o simplemente girar sus caras y seguir hacia delante. Que fue justamente lo que pasó. Quizás era la mejor decisión que habían tomado, pero, ¿cómo dejas atrás al amor de tu vida?, o de tus días, o de tu momento, o de lo que fuese ese amor, pero de lo que estaban seguro es que nunca antes lo habían sentido.

Por un momento deseaban volverse abrazar y empezar de 0. Que nada de lo pasado interrumpiera ese momento, pero no fue así. Sus miradas se cruzaban como siempre, pero su interior estaba ya desgastado de tanto sufrimiento y tantos dolores de cabeza del uno y del otro. Era la primera vez que estaban en un mismo lugar sin mirarse, sin saludarse y sobre todo sin despedirse. Volvieron sus caras y adiós. Sí, esta vez era la definitiva. O eso pensaban ellos, porque en el fondo ninguno de los dos lo sentía así. Pero por ahora era mejor dejarlo así.

Un tiempo después, por pura casualidad volvieron a coincidir. Y sin poder controlarlo, sin poder reprimir sus sentimientos. Después de buscar y buscar en otros cuerpos los de ellos. No pudieron soportarlo. Y los sentimientos los empujó a volver a tener una conversación. A salir corriendo el uno para el otro, volver a sentirse cerca, tan cerca que sus respiraciones se convirtió solo en una. Volvieron a mirarse como si nada entre ellos hubiera pasado. ¿Y si esta vez funciona de verdad? Quien no arriesga no gana. Y ellos no iban a dejar de intentarlo, por más cuesta que hubiera, el sentimiento era demasiado fuerte. Y contra eso no había quien luchara.

”Nunca dejes de intentarlo si te sale del corazón, aunque creas que es demasiado tarde. Nunca es tarde para quien quiere de verdad”