Crecer

Crecer

Siempre pensé que había algo que nos unía. Que pasara lo que pasara siempre iba a estar unida a ti. De una manera o de otra, pero siempre a tu lado. Pero no, no fue así.

Y si te soy sincera, me da igual. Sí, lo supere. En su momento pensé que moría, algo por dentro desangraba, quise desaparecer (pero desaparecer de verdad, de coger unas maletas, montarme en un avión y no volver en años), mis ganas de seguir hacia adelante sin ti cada vez eran menos. No podía soportar estar sin saber de ti, sin hablarte, viéndote en miles de lugares y hacer como si no pasara nada. No podía controlar mis sentimientos, ni a mi corazón. ¿Cómo te podía querer de esa manera? ¿Cómo pude quererte más que a mi misma?

Gracias a dios (como se suele decir), un día me levanté y entre lagrimas, tabaco y café, mire la pantalla del móvil más de 10 veces o más de 20. Vi fotos tuyas, que hacías tu vida como si yo jamás hubiera pasado por tu vera. Y pensé, ¿qué estoy haciendo?, me lavé la cara y me puse una de mis mejores sonrisas. Decidí superarte, decidí quererme. Quizás me costó trabajo pero lo logré.

Ahora te recuerdo como alguien más en mi vida, un paso más que tuve que dar. No, ni por el asomo eras el amor de mi vida. ¿Qué te quise? Jamás lo negare. Pero maduré. Crecí como persona, supe decir adiós, alejarte de mi vida, de mi pensamientos y sobre todo de mi corazón. Ahora cuando te veo no se remueve nada por dentro, lo único que se remueve por dentro es felicidad, orgullo de mi. Sí, orgullo de mi misma, porque lo que yo pensé que nunca iba a superar lo hice.

Te doy las gracias millones de veces por aparecer en mi vida, porque gracias a ti crecí de una manera impresionante. Me hice fuerte. Entendí que el amor es así, o mejor dicho el desamor. Y tendré que pasar por esto más veces, hasta que encaje con una persona que sea el hombre de mi vida. Y me romperán el corazón nuevamente, al igual que yo lo partiré.

No eramos el uno para el otro, pero es que lo que no está escrito en el destino por más que lo intentes, no lo estará nunca.