Lo que no quiero que sepas.

Lo que no quiero que sepas.

Jamás podrás saber más allá de lo que pueda llegar a mostrarte yo. Quizás es lo mejor que puedo llegar hacer, o quizás no. Eso nunca lo vamos a saber, por qué jamás sabrás esto:
No sabrás que me encanta hablar contigo (aunque nuestras conversaciones cuanto más avanza, menos sentido tiene). No sabrás que me encanta perderme en tu mirada cada vez que te veo. Que me encanta mirarte como lo haces todo, como caminas, como hablas, como sonríes. Que me encanta cuando dejas que yo pueda contemplarte aunque solo sera por un minuto antes de volver a perderte entre la gente. Que me encanta cuando consigues hacerme sonreír con solo mirarme entre el bullicio de la gente.
Que me gustas más que un café mañanero, o ir en otoño a la playa dando un paseo. Que me gustas más que un domingo en pijama, lluvioso, leyendo un buen libro, con un cigarrillo y una taza de chocolate caliente.
No sabrás que quiero compartir contigo todos mis momentos. Cada anécdota, cada obstáculos, o cada logro que consiga día a día. No sabrás que quiero que me cuentes toda tu vida (entre cervezas y risas). Que me cuentes que te ha pasado durante todo el día, y que planes tienes para un futuro (obviamente tampoco sabrás que quiero formar parte de ese futuro).
No sabrás que quiero conocer de ti cada detalle, cada problema que tengas (y ayudarte en todo lo que pueda y más). Que quiero conocer de ti tus mejores momentos, tu mejor risa, tu mirada más sincera. Que quiero conocer todas tus manías, tus costumbres a todas horas, conocer aún más tus puntos débiles para así poder cuidarlos. Quiero conocer tus miedos para abrazarlos.  
No sabrás que me encantaría poder verte dormir a mi lado, despertar y ver tu sonrisa.
No quiero que sepas que te has convertido poco a poco en una persona especial, y que me encantaría escucharte decir “me la juego contigo”. No sabes que me encanta arriesgar, que me da igual perder, por qué siempre dicen que quien no arriesga no gana, y yo estoy arriesgando a escribir todo esto, porque pueden llegarte estas palabras, pero arriesgo por ti, por mi, por los dos.
No sabes que tiemblo con solo verte (aunque intento disimular), no sabes que mis ojos te buscan hasta cuando no estas. No sabes que eres el punto clave de mis conversaciones, que pido consejos para poder alejarme de ti sin necesidad de contarte todo esto (para no asustarte y que seas tú el que decidas irte, porque no quiero que te vayas), pero en cada consejo que me dan para alejarme busco la excusa perfecta para decir : ” En realidad no me gusta tanto”. Y por un momento pienso que hasta mis amigas me creen, pero no, ya es que simplemente me dejan por imposible.
No quiero que sepas nada de esto. Aunque ya lo he dicho.