La magia de la navidad

La magia de la navidad

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Al fin llegaba ese 25 de diciembre, ese día que tanto ansiaba, el día que después de meses sin verlo lo volvería a ver. Se miraba frente a su espejo mientras se peinaba y se preparaba. El corazón le latía tan deprisa que no sabia si en algún momento el corazón saldría corriendo para esconderse de lo que le esperaba ese día.
Miraba en su cama el paquete que días antes había recibido, lo miraba y sonría al ver el hermoso peluche que le llegaba desde otra ciudad, desde la ciudad de él. ¿Cómo era posible que después de meses sin saber de ella, le enviara el peluche un año más? 

Ellos desde que empezaron su relación siempre le enviaba un pequeño, pero este año no tenia porque, después de haberse enfadado y no saber nada el uno del otro durante meses.
Quizás la echaba de menos, o quizás era una broma de mal gusto de algunos de sus amigos, eso mejor lo descartaba, sabía que era él.

Después de horas de camino, llegó a su destino. No sabia si lo estaba haciendo bien pero su corazón decía que sí, que llamara a esa puerta que tenia justo delante, su corazón le gritaba que él la echaba de menos. Y ella necesitaba verlo, que todo lo que habia pasado entre ellos dejarlo atrás. Y lo hizo, con el peluche entre sus brazos decidió llamar a la puerta. Muy lentamente se abrió la puerta, y ahí estaba él, con un vaquero, una camisa a medio abrochar, los pelos mojado de la ducha y una cara de una mezcla de sentimientos que jamás lo habia sentido antes.

Con los nervios a flor de piel ella dijo: “He recibido tu regalo de navidad y has acertado un año más, es precioso”
Él casi sin voz: “Me encanta que te haya gustado, después de todo no te merecías menos”

La invitó a pasar dentro, se sentaron junto a la chimenea y junto al árbol de navidad que durante varios años decoraron juntos. Le sirvió una copa, y entre charla, risas y miradas se volvieron a besar, ya no eran dos, volvían a ser uno, sus pulsaciones iban a la vez, igual de ligeras.
Ella en medio de esa situacion de felicidad y amor con una sonrisa le dijo: ” Te siguen brillando los ojos”.
“A ti te siguen temblando las piernas”, dijo él.
Se miraron llenos de felicidad y riéndose brindaron:
– Por nosotros, dijo él.
+ Por la magia de la navidad, que nos vuelve a unir. Murmuró ella.